DIA 13
La adoración que agrada a Dios
“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” Marcos 12:30 (NVI)
Dios no quiere solo una parte de tu vida, Él quiere todo de ti.
No busca una devoción parcial, ni una fe que se active solo los domingos, ni los momentos sobrantes de nuestro tiempo. Dios no se conforma con pedazos de nuestro corazón. Él anhela una relación completa, profunda y verdadera.
Quiere todo nuestro corazón, toda nuestra alma, toda nuestra mente y todas nuestras fuerzas. En otras palabras, Dios no quiere solo un espacio en nuestra agenda. Quiere nuestro corazón entero.
La adoración va más allá de un lugar o una forma
En una ocasión, una mujer samaritana habló con Jesús sobre el lugar correcto para adorar a Dios. Para ella, como para muchos hoy, la discusión giraba alrededor de dónde y cómo debía hacerse la adoración.
Pero Jesús llevó la conversación a algo mucho más profundo. Le explicó que lo más importante no es el lugar, ni el estilo, ni el momento del día. Lo verdaderamente importante es el corazón con el que adoramos.
Dios no está buscando rituales perfectos, está buscando corazones sinceros. Por eso la Biblia nos recuerda que debemos adorar a Dios como a Él le agrada, y cuando observamos las Escrituras, descubrimos que la adoración que agrada a Dios tiene algunas características muy claras.
1. Dios se agrada de una adoración basada en la verdad
En nuestra cultura es común escuchar frases como: "A mí me gusta pensar en Dios como..."
Y a partir de ahí muchas personas construyen una idea de Dios que se ajusta a lo que les resulta cómodo, pero la adoración verdadera no nace de nuestras opiniones sobre Dios.
Nace de quién Dios realmente es. Jesús dijo que los verdaderos adoradores adoran al Padre en espíritu y en verdad. Eso significa que nuestra adoración debe estar fundamentada en la verdad revelada en las Escrituras, no en una versión de Dios creada a nuestra medida.
Adorar en verdad es reconocer a Dios tal como Él se ha revelado.
2. Dios se agrada de una adoración auténtica
Dios no busca palabras perfectas, busca corazones sinceros. Cuando adoramos, Dios no se queda en lo que decimos o cantamos, Él mira más profundo, mira la actitud del corazón.
La Biblia dice: "El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón."
Podemos adorar con imperfecciones, pero no con hipocresía, Dios no se impresiona con la apariencia espiritual, Él busca una relación auténtica.
Eso significa que podemos acercarnos a Él tal como somos: con nuestras alegrías, nuestras luchas, nuestras dudas y nuestras preguntas. La adoración auténtica es cuando nuestro corazón responde sinceramente a Dios.
3. Dios se agrada de una adoración que involucra la mente
Jesús también dijo que debemos amar a Dios con toda nuestra mente. A veces podemos caer en la rutina de repetir palabras, cantar canciones o hacer oraciones sin pensar realmente en lo que estamos diciendo, pero la adoración también requiere atención y reflexión.
Dios no busca frases automáticas ni palabras vacías, Él se agrada cuando lo honramos con pensamientos conscientes, con gratitud específica y con una comprensión cada vez más profunda de quién es Él.
Por ejemplo, cuando agradecemos a Dios, podemos hacerlo de manera general o podemos detenernos a reconocer con gratitud las cosas concretas que Él ha hecho en nuestra vida. La adoración reflexiva nos ayuda a mantener viva nuestra relación con Dios.
4. Dios se agrada de una adoración que se vive
La adoración no ocurre solo en un momento de música o en una reunión espiritual.La Biblia dice que debemos ofrecer nuestra vida como un sacrificio vivo.
Eso significa que la verdadera adoración también se expresa en nuestra manera de vivir.
Adoramos a Dios cuando:
- servimos a otros
- practicamos la generosidad
- perdonamos
- ayudamos a quienes lo necesitan
- permanecemos fieles incluso en medio de dificultades
La adoración verdadera tiene un precio, requiere tiempo, esfuerzo, decisiones y, muchas veces, sacrificar nuestro propio ego, pero cuando nuestra vida se convierte en una ofrenda a Dios, cada día se transforma en un acto de adoración.
El corazón de la adoración
Un conocido líder de adoración, Matt Redman, contó que en cierta ocasión su iglesia dejó de cantar durante un tiempo para redescubrir el verdadero significado de la adoración. La idea era recordar que la adoración no se trata solo de música.
De esa experiencia nació una canción que dice:
"Te traigo más que una canción, porque ella en sí no es lo que me pides. Tú miras dentro de mi corazón." Y esa frase resume una verdad muy profunda.
El corazón de la adoración es un asunto del corazón.
Pensando en lo más importante
La adoración no se limita a lo que hacemos en público, también se revela en lo que ocurre cuando nadie nos ve.
Tal vez la pregunta más importante que podemos hacernos hoy es esta: ¿Cómo está mi corazón delante de Dios? Porque al final, Dios no busca actuaciones espirituales.
Él busca personas que lo amen con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente y con todas sus fuerzas.
Una oración
Señor,
Enséñame a adorarte con un corazón sincero. Ayúdame a acercarme a Ti con verdad, con humildad y con gratitud.
Guarda mi corazón de la rutina espiritual y de las palabras vacías. Que mi adoración no sea solo un momento, sino una forma de vivir.
Quiero amarte con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas.
Que cada parte de mi vida refleje mi amor por Ti. En el nombre de Jesús.
Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario