lunes, 20 de abril de 2026

Cuando Dios parece distante.

 DIA 14

Cuando Dios parece distante

“El Señor ha escondido su rostro del pueblo… pero yo esperaré en Él, pues en Él tengo puesta mi esperanza.” Isaías 8:17 (NVI)

Hay una verdad que necesitamos recordar con frecuencia: Dios es real, aunque no siempre lo sintamos.  Cuando todo marcha bien en nuestra vida, es fácil adorar a Dios, cuando tenemos salud, provisión, amigos, familia y momentos de alegría, nuestra fe parece natural y espontánea.

Pero la vida no siempre es así, hay temporadas en las que las cosas se complican, las respuestas no llegan y el silencio parece llenar el cielo. En esos momentos surge una pregunta difícil: ¿Qué hacemos cuando Dios parece estar lejos?


La fe que madura en el silencio

El nivel más profundo de adoración no ocurre cuando todo está bien, ocurre cuando decidimos seguir confiando en Dios a pesar del dolor, cuando agradecemos en medio de una prueba, cuando seguimos creyendo durante la tentación, cuando lo amamos incluso cuando parece distante.

En cualquier relación existen momentos de cercanía y momentos de distancia. El escritor Philip Yancey lo expresó de esta manera: “En cualquier relación hay momentos de intimidad y momentos de distanciamiento.”

Nuestra relación con Dios también atraviesa esos momentos, a veces sentimos su presencia con claridad, otras veces atravesamos períodos donde parece que Dios está en silencio.

Muchos creyentes a lo largo de la historia han descrito estas temporadas de diferentes maneras:

  • San Juan de la Cruz las llamó “la noche oscura del alma”.
  • Henri Nouwen habló del “ministerio de la ausencia”.
  • A. W. Tozer lo llamó “el ministerio de la noche”.
  • Otros lo describen como “el invierno del corazón”.

Son temporadas reales. Y aunque son difíciles, también son profundamente formativas.


Incluso los amigos de Dios pasaron por esto

Uno de los hombres más cercanos a Dios en la Biblia fue David. Dios mismo lo llamó “un hombre conforme a su corazón”. Sin embargo, muchos de los salmos muestran a David expresando algo muy humano: la sensación de que Dios estaba lejos.

David oraba diciendo: “Dios mío, ¿por qué te quedas tan lejos?” “¿Por qué te escondes cuando más te necesito?”

Pero hay algo importante que debemos entender: Dios nunca abandonó a David, y tampoco te abandonará a ti, la Biblia repite una promesa poderosa: “Nunca te dejaré ni te abandonaré.” (Hebreos 13:5)

Dios promete su presencia, pero no promete que siempre sentiremos esa presencia.


Cuando las emociones desaparecen

Muchos cristianos atraviesan momentos en los que sus emociones espirituales parecen desaparecer, oran y sienten que sus oraciones rebotan en el techo, buscan a Dios pero todo parece silencioso.

El misionero Floyd McClung lo describe así: Te despiertas un día y parece que todas tus emociones espirituales han desaparecido. Oras, ayunas, lees la Biblia, pides a otros que oren por ti… pero nada cambia. Y comienzas a preguntarte cuánto tiempo durará esa sequía espiritual.

Cuando eso ocurre, es fácil pensar que algo está mal, pero muchas veces no hay nada malo. es parte del proceso de crecimiento espiritual.


La fe no se basa en sentimientos

Uno de los errores más comunes en la vida espiritual es pensar que la adoración depende de lo que sentimos. muchas personas buscan una experiencia emocional, y si sienten algo intenso, concluyen que han tenido un encuentro con Dios.

Pero la fe madura nos enseña algo diferente, la adoración no se basa en sentimientos, se basa en confianza. La presencia de Dios y el sentimiento de su presencia no son lo mismo.

Dios siempre está presente, pero no siempre somos conscientes de ello.

Dios desea que sintamos su presencia, pero prefiere algo aún más profundo: que confiemos en Él incluso cuando no lo sentimos.


Cuando todo se derrumba

Uno de los ejemplos más impactantes de esta fe lo encontramos en la vida de Job, en un solo día perdió su familia, su riqueza y su salud. Todo lo que conocía se derrumbó y para empeorar las cosas, durante gran parte de su sufrimiento Dios guardó silencio, sin embargo, en medio del dolor, Job hizo algo extraordinario.

La Biblia dice que se postró en adoración y declaró: “El Señor dio, y el Señor quitó. Bendito sea el nombre del Señor.”

Eso es adoración profunda, no nace de las emociones, nace de una confianza profunda en el carácter de Dios.


Qué hacer cuando Dios parece distante

Cuando atravesamos temporadas espirituales difíciles, hay algunas decisiones que pueden ayudarnos a mantenernos firmes.

1. Habla con Dios con honestidad

Dios no se ofende por nuestras emociones. Podemos hablarle con sinceridad, incluso cuando estamos confundidos o dolidos. Los salmos están llenos de oraciones honestas, recuerda que Dios puede manejar nuestras preguntas.


2. Recuerda quién es Dios

Cuando las emociones fallan, necesitamos aferrarnos a las verdades que no cambian, Dios sigue siendo:

  • bueno
  • amoroso
  • poderoso
  • sabio
  • fiel

Como dijo un pensador cristiano: “Nunca dudes en la oscuridad de lo que Dios te mostró en la luz.”


3. Aférrate a sus promesas

Durante las temporadas de sequía espiritual, nuestra fe no debe depender de emociones, sino de las promesas de Dios. Una amistad basada solo en sentimientos siempre será superficial, pero una amistad basada en la confianza puede resistir cualquier temporada.


Recuerda lo que Jesús hizo por ti

Hay una razón eterna para adorar a Dios, incluso cuando todo parece oscuro: la cruz.

Jesús entregó su vida por nosotros, sufrió humillación, dolor y rechazo para abrirnos el camino hacia Dios.

En la cruz también experimentó el abandono cuando clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Lo hizo para que tú y yo nunca tengamos que enfrentar la separación eterna de Dios.

Ese acto de amor es suficiente razón para vivir agradecidos por el resto de nuestras vidas.


Cuando Dios guarda silencio

Si hoy estás atravesando una temporada donde Dios parece distante, recuerda esto: Dios no se ha ido, puede que tu corazón esté atravesando una etapa de crecimiento más profunda.

A veces el silencio de Dios no significa ausencia, a veces significa formación y aunque hoy no sientas su presencia, su promesa sigue siendo verdadera: "Nunca te dejaré, jamás te abandonaré".


Para reflexionar

Tal vez la pregunta más importante hoy sea esta: ¿Cómo puedo seguir confiando en Dios incluso cuando no siento su presencia?


Una oración

Señor,

Hay momentos en los que siento tu cercanía con claridad, pero también hay momentos en los que todo parece silencioso.

Cuando mi corazón se llena de dudas o cansancio, ayúdame a recordar que Tú sigues estando conmigo.

Enséñame a confiar en Ti más allá de mis emociones, a creer en tus promesas incluso cuando no entiendo lo que está pasando.

Recuérdame que tu amor no cambia, que tu presencia no depende de lo que yo sienta y que tu fidelidad permanece para siempre.

Ayúdame a seguir caminando contigo, incluso en las temporadas de silencio. En el nombre de Jesús,

Amén.




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